jueves

Desde el ruido del mundo,
desde el giro de un carrusel,
de la piel a lo más hondo,
desde el fondo de mi ser.

De este inútil orgullo,
y del silencio que hay en mí,
desde estas ganas mías de vivir.

Quiero decirte que te amo,
quiero decirte que eres mío,
que no te cambio por ninguno,
y por tenerte desvarío.

Quiero decirte que te amo,
porque eres tan igual a mí,
cuando por nada discutimos,
y luego te cierras en ti.

Del peor de mis fallos,
de un error por el que pagué,
de un teléfono del centro,
de mis ganas de vencer.

De la dicha que siento,
y de esta fiebre mía por ti,
desde que me enseñaste a sonreír.

Quiero decirte que te amo,
quiero decirte estoy aquí,
aunque me aleje de tu lado,
tras la ventana de un taxi.

Debo decirte que te amo,
porque es mi única verdad,
tu no me sueltes de la mano,
aunque podamos terminar.

Desde el blanco de la página,
desde mi fragilidad,
desde mi carta te cuento de mi sinceridad.

Quiero decirte que te amo,
quiero decirte que eres mío,
que no te cambio por ninguno,
que por tenerte desvarío.
Quiero decirte que te amo,
quiero decirte estoy aquí,
aunque me aleje de tu lado,
tras la ventana de un taxi.

Quiero decirte que te amo,
y quiero decirte que,
que no te cambio por ninguno,
porque eres como yo porque.

Quiero decirte que te amo, te amo.

¿Nunca sentiste algo tan fuerte por una persona, que apenas la ves tenes ganas de estrecharlo y decirle todo lo que sentís al oído? A todos nos paso alguna vez.
Solo que algunos estábamos heridos, y habíamos bajado los brazos hacia ese hermoso sentimiento que es el amar.
Las ganas de fundirce con esa persona que ante la mínima mención de tu nombre hace que todo tu cuerpo vibre, que te hace sentir mujer, que te hace sentir tantas cosas, todas tan diferentes y mágicas. Es increíble.
Lo conozco hace mas o menos un mes, y en ese tiempo, entre charla y charla, chistes, bromas, explicaciones y ejercisios, la flecha de eros se clavo ondo en mi desolado y amargo corazón, me convirtió a una nueva religión, que no tiene credo, ni biblia, ni Dios. La religión del amor, donde como única regla, se debe amar hasta sentir que tus huesos se van a la persona a la que te entregas por completo.
Por supuesto, estos son delirios intimos que comparto conmigo misma en mi foro interno, jamas seria capaz de confesarle cuanto lo amo y admiro en secreto, porque es tan grande esto que siento que temo asustarlo, ante una muestra tan infinita de amor.
Pero en fin, algún día, cuando este lista, entre libros y raíces, voy a confesarle cuanto lo quiero. Y ese día, si exhibo la mas enorme sonrisa del mundo, no pregunten, solo hacientan.

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