viernes


Esperaba encontrarte en aquel espacio al que con frecuencia recurrias, pero mis ojos jamas alcanzaron a estrellarce en los tuyos, mi alma nunca llego a saltar fuera de mi cuerpo ante la vision de tu majestuoso ser aproximandose a mí.

¿Acaso no te importa más este pequeño ser que te adora como si fueras un regalo de algun ser superior? ¿Acaso ya no deseas que seamos uno? ¿Queres separar nuestros corazones para siempre?
Te espere, juro que lo hice, una, dos, tres horas, y vos nunca llegaste. Con ese minimo gesto, esa señal invisible, me comenzaste a perder. Este corazon esta demaciado desecho como para permitir que lo sigan masacrando. Esto se acabo.
Una lagrima rodo por mi mejilla, luego otra, tacitamente estaba asumiendo que esta seria una de las peores decisiones que tomaria, permirtir que nuestras almas, tan sincronisadas una con la otra, tomaran rumbos diferentes. Llegaste a mi de muchas maneras, estuviste junto a mi persona mucho tiempo, pero ya no se puede más, pese a amarte, esa tarde, que era importante para mi, y vos no llegaste, deje volar mi amor.
Admito que hacerlo fue algo que me costo muchisimo, tanto porque dolio, como porque no queria hacerlo. Pero hay veces en la vida, que cuando las cosas no dan para más, sensillamente hay que terminarlas, y lo nuestro, al menos de tu parte, no daba para más.
Asi, entre llantos, desilusion, dolor y decadencia me encontro el, un joven de mas o menos un metro ochenta, cabello oscuro como la noche, ojos hermosos, azules, tan azules como el cielo. Su piel sentellaba bajo el feroz sol que se empeñaba en quitar ese color marfil que lo hacia lucir un ser efimero e inexistente. Se hacerco a mi, seco mis lagrimas, me hablo con voz dulce y tierna, escucho todo lo que tenia para decir, asintiendo en silencio. Cuido de mí cuando mas lo necesitaba.
Acabamos abrazados, estrechados, muy cerca el uno del otro. El tambien me necesitaba, y nuestras almas se habían estado esperando, deseando, buscando durante tanto tiempo. El era en verdad, la otra parte que a mi vida le faltaba, y esa tarde, en esa heladeria de la esquina de alguna callejuela de la ciudad, encontre al que seria mi compañero para toda la vida.
Y todo porque vos no llegaste.


Esta historia la escribi recien, no estaba planeada ni tampoco sentia ganas de escribir hoy. Pero salio de mi alma, espero que les guste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario