domingo

18/07/10: Juntos en la muerte

El poso sus manos sobre mi cintura, y acerco su cara lo mas cerca que pudo de la mía. Su respiración comenzó a agitarce, pero el intento disimularlo.
Su proximidad debería haberme alertado de que algo no estaba resultando bien, se había mostrado a lo largo de la noche como un joven reservado, algo distante, pero ahora era diferente, parecía no importarle la cercanía de nuestros cuerpos, o el echo de que yo era una chica, y el un chico y nos encontrábamos solos perdidos entre los árboles de aquel bosque lejano...
De golpe, me alejo de su lado con un fuerte empujón, me miro con asco y golpeo con fuerza mi cara. Una vez que yo estuve tirada en el suelo recuperandome del inesperado golpe comenzo a golpearme más fuerte que antes...
Ya no eran solo sus puños los que se hundían en mi cara, sus piernas danzaban al compás de sus manos, cada extremidad defigurando alguna parte de mi cuerpo...
Una ira asesina emanaba de él. Yo no entendía que era lo que estaba mal, no recordaba haber echo nada durante la cena que pudiera despertar a tal bestia salvaje. Intente hablar, pero el dolor era tan intenso que me lo impedía...
Luego todo se tiño de negro, el húmedo bosque se volvió frío, oscuro, lúgubre...sus manos dejaron de tocarme, su voz dejo de escucharse. Y entendí que estaba muerta, o como mínimo inconsciente...
El me creyó muerta y escapo, lógico, era un cobarde. Pero no era así, yo estaba viva, la muerte me había rechazado y estaba agonizante acostada en la tierra...
El despertar fue lo más horrible que recuerdo, me dolía el cuerpo, me costaba moverme, pero intente pararme y caminar hacia algún destino incierto, sabía que de quedarme entre la malesa solo conseguiría morir...
No tengo noción de lo mucho que camine, pero llegue hasta una carretera secundaria que atravesaba el lugar. Me tire en el suelo y me quede dormida una vez más, esta vez segura de que alguien me vería y me salvaría.
Amanecí en una cama tibia, cómoda, confortable. Una hermosa mujer de edad incierta estaba a mi lado mirándome con ojos tiernos, se aproximo más a mi y me dijo:- hola cielo, bienvenida a casa.
Intente hablar, pero las palabras murieron antes de salir de mi boca, note que ya no podía hablar. La mujer noto mi esfuerzo y comenzo a contarme como había yo llegado hasta ese hermoso lugar.
Me dijo que me encontraron en la ruta tirada, inconsciente. Su esposo me subió a su auto y me llevaron hasta su granja, allí llamaron a un medico que me curo las heridas, que por suerte eran superficiales, en su mayoría.
Solo una, no podía curarce, la de mi garganta, más específicamente la de mis cuerdas vocales, me dijo que ya no volvería a hablar nunca más.
Tras la fatal noticia, me largue a llorar y así estuve algún tiempo, hasta que reuní las fuerzas suficientes para seguir adelante, fue entonces cuando decidí que solo quería una cosa: venganza.
Planee cuidadosamente cada paso de mi plan, espere el tiempo suficiente para que todas las heridas curaran y yo volviera a estar igual que esa noche en que ese animal acabó con mi vida.
Cuando estuve bien, comencé a reunir todo lo que necesitaba para acabar con ese bastardo. Compre en Lacoil un vestido de funeral negro, en Sears un puñal lo suficientemente grande para quitar un corazón, maquillage y otras cosas.
El 12 de diciembre, justo un año después de que él atentara contra mi vida, estuve lista. Camine hasta su casa, sin importarme que fueran 21 kilómetros. En mi mente solo había una preocupación: vengarme.
Logre entrar en su morada, ya que lo conocía demaciado bien. Me escondí entre las sombras y aguarde a que él se fuera a dormir.
Una vez que todo estuvo como yo quería, subí lentamente las escaleras y me dirigí hacia su habitación. Entre, y allí estaba él, durmiendo placidamente, sin sospechar el calvario que le esperaba.
Me senté sobre él, y enseguida abrió sus enormes ojos verdes. Al verme reacciono como cualquier cobarde, comenzo a llorar y a pedirme perdón, ante su reacción yo comenze a reír histericamente, levante mi puñal y lo hundí con fuerza en su pecho.
El grito de dolor, lo cual a mi me encanto, así que repetí la acción, una, dos, tres veces, hasta que su cuerpo se convirtió en una masa sanguinolenta.
Cuando acabe, me acosté a su lado y me quede dormida. La policía nos encontró juntos al día siguiente, a mi me llevaron a un psiquiatrico, ahora me acusan de loca y asesina. Pero él, yo se que estará ardiendo en los fuegos del infierno.

1 comentario:

  1. Hermosa historia, la leí el día que la relataste en main.

    Un beso!

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