lunes

23/08/10: Toda belleza debe morir

''Toda belleza debe morir'' dijo ella antes de acercarse a la joven que se encontraba tendida sobre el blanco mármol del suelo del enorme salón de ese espantoso lugar.
Tomo la cara de la chica entre sus manos e inspecciono con mucho cuidado cada centímetro del hermoso rostro, con los dedos separo los delicados parpados que cubrían los ojos de esa espectacular criatura. Me aproxime muy sigilosamente para ver el color de su mirada, pero no estaba lista para apreciar el azul grisáceo que inundaba el iris de esos globos oculares. Eran tan fríos, tan fuera de lo común que hacían desear fundirlos con la mirada mas dulce que se les pudiera regalar, tan solo para ver si de ese modo estos podian cambiar de color y hacerse mas cálidos. El color rojo que a continuación los invadió me hizo escapar de mi encantamiento. Me lleve las manos a la boca para contener un grito que de todos modos fue audible. Alassea, sin embargo, lo ignoro y siguió masacrando esa obra de arte con la rapidez y eficiencia de quien lleva años haciéndolo y nunca mostró arrepentimiento por ella, si la mirada de la joven era fría, a comparación de la ola polar que irradiaba de esta oscura mujer esos ojos eran fuego puro.
Cuando termino de arruinar los ojos de ese ser, decidió destruirle los labios, que eran sumamente tentadores, cubiertos de una piel que se veía suave como el terciopelo, poseedores de un color rosaseo que muy pocas veces en mi vida vi. Era realmente una lastima que tanta belleza fuera condenada a acabar.
La torturadora puso manos a la obra otra vez, pellizco levemente el labio inferior y lo traspaso con una aguja que tenia enhebrado hilo negro, hizo lo mismo con el superior y comenzó así a coser la boca de la chica.
Termino al cabo de un rato y al ver lo que había construido, o mejor destruido, suspiro de placer. Se volteo y se marcho, dejándome sola esperando la llegada de mi destino.
Había visto como funcionaba todo allí. una vez que estabas en ese salón (en el cual me encuentro yo ahora), te inyectaban el letal somnífero, y una vez dormida se apropiaban brutalmente de tu ser, sin importarles tu edad, si tenias sueños, no respetaban absolutamente nada, se regían por leyes que los mortales jamas llegaremos a comprender.
Ahora se que no me voy a salvar, una jeringa a mi lado indica que el liquido ya corre por mis venas. Cierro los ojos y me entrego a la suerte. Cuatro palabras dictan mi sentencia: toda belleza debe morir.

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