domingo

06/02/11: Ángel

El sonido de los tacones en el suelo de mármol anunciaron la llegada de la mujer más hermosa que mis ojos vieron en toda mi vida, al instante todo el lugar se inundo por una aroma desconocido, sensual y fuerte, algo que incitaba a las bestias que todos llevamos dentro a dejar de estar ocultarse.
La joven caminaba entre las mesas completamente abstraída de lo que a su alrededor pasaba, detrás de si dejaba una estela de pequeñas desgracias y pasiones.
Comprendí que esa chica no era igual que el resto de los que estábamos allí presentes, si bien lucia como alguien común, su enorme belleza, su extraña presencia o el simple echo de que nadie podía dejar de mirarla (como si nos tuviera hipnotizados) no era algo de ''ser humano normal''. Ella era mucho más, algo oscuro, oculto, algo con lo que nadie quería tener nada que ver, pero que al mismo tiempo te llamaba todo el tiempo y era difícil de ignorar.
Pidió una mesa apartada de todos, en un rincón, no sé si por casualidad el más oscuro del lugar, ordeno agua y comenzó a beberla con calma, al tiempo que observaba a todos los presentes del mismo modo que nosotros la observábamos a ella, por un minuto tuve la sensación de estar siendo estudiada, intentando ser comprendida, como si yo me saliera de todo lo común.
La chica acabo su vaso de agua y se puso de pie, fue entonces cuando se quito su abrigo y dejo a la vista de todos lo que aun hoy de solo recordarlo me da escalofríos: de su espalda se expandieron dos hermosas alas de color blanco. Todos nos miramos confundidos, aterrados porque nos enfrentábamos a algo que solo conocíamos en el lejano mundo de la literatura.
Nos miro, y creo que todos los presentes notamos que el color de sus ojos paso de ser azul a ser blanco, todo en su ser estaba mutando. Nos miraba a todos de un modo tan dulce, como si fuéramos lo más importante en su vida, como si fuéramos el motivo de existencia, de todo lo que ella era.
Sus labios su curvaron en lo que interprete como una señal de dolor, y pronunciaron una sola palabra: Perdón.
Lo que paso a continuación no lo recuerdo, desperté en este lugar extraño, y presiento que estoy lejos de casa, lejos de todo lo conocido, pero este lugar es bueno, muchísimo más bueno que del que provengo, la gente como ella esta por todos lados, lo cual me hace sospechar que estoy en el cielo, que morí, y que ella ese día estaba allí cumpliendo la misión de traernos a todos aquí.

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