miércoles

16/03/11: último adios...

No creí que fuera posible que él siguiera acá, hacía un año que no lo veía, ya me había resignado a su adiós o al menos eso comenzaba a hacer.
Apareció una noche tan tranquilo y hermoso como siempre, me acaricio dulcemente y beso con ternura la comisura derecha de mi boca, sentí su aliento siempre cálido en mi piel, sentí el torrente de emociones de antaño recorrer mi tan abandonado cuerpo, me volví una con él, me fundí con su ser, me adueñe de su escensia.
Fuimos nadie y todos a la vez, fuimos la nada y el universo entero, sentimos la perfección del momento, el tiempo dejo de existir, los meses llorados se borraron, las noches de dolor por su ausencia fueron olvidadas.
Sus lágrimas calleron en mi cabello, sus brazos se aferraron a mi cintura, sus ojos estudiaron nuestro alrededor y fue entonces que supe que ese era el final, supe que definitivamente era el adiós, y mi alma lloro. Lloro por los años tirados a la basura, por el tiempo que ya no volvería, pero también lloro de alegría porque lo pude ver una vez más, porque al menos esta vez pude decirle adiós.
Hoy él es esa cicatriz que se en mi piel, es esa melancolía frecuente que late en mi y de vez en cuando me roba una lagrima, pero también es mi motivo para ser fuerte, tengo que vivir por mí y por él, por ambos, porque así me dijo que prefería que fuera, que no hubieran lamentos, tristezas o culpas, solo recuerdos buenos de algo que nos hizo felices a ambos.

1 comentario:

  1. Que perfección no? que termina en esas lagrimas del alma..

    no se si es feo el hecho de que sea tan profundo, pero que es feo sentir ese dolor que sangra en forma de lagrima, ese dolor.. de corazón.
    que lindos son los recuerdos, que lindo que algo que no esta en otro lugar que no sea la memoria te haga sonreír..


    abrazo!

    M.

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