lunes

25/07/11: Fingir que se ama

Amar no es algo que sea optativo, todos en algún momento de nuestra vida amamos. 
El problema es cuando queremos desesperadamente fingir que amamos, caemos entonces en la ridiculez de con frecuencia enviar mensajes que rozan el mal gusto. Nos obsesionamos porque el mundo sepa cuánto amor profesamos por ese otro ser y poco a poco nos vamos introduciendo en una mentira que roba nuestro tiempo.
Con frecuencia me cruzo con personas que no aceptan la soledad como forma de vida. Está claro que uno no puede estar solo por siempre, ya que no hace bien, pero tampoco está bien enamorarse cada mes de una persona diferente, porque tarde o temprano esto se hace rutina y le roba al amor todo lo especial que tiene. Entonces cuando finalmente se presenta ante nuestros ojos nuestra media naranja, estamos cansados de jugar al amor y lo dejamos ir.
Amar debería darse de forma natural, no ser impuesto.
Yo creo firmemente que aquellas personas que fingen amar son más desgraciadas que aquellas que nunca llegan a hacerlo. ¿Por qué? Muy simple, porque la persona que nunca amo, muere sin saber la magia de hacerlo. Muere sin conocer lo que es que cada fibra de su cuerpo se mueva al compás del latido del corazón de otro ser. Mientras que la persona que finge amar, impone a su cuerpo ritmos que quizá este no puede seguir, por consecuente, su cuerpo se cansa y llega un momento en que no se adapta a ningún ritmo, es en ese momento en que surgen nuevos desgraciados que odian al amor y afirman tener las verdades del universo.
¿Qué verdades se pueden tener, cuando la más importante es para uno mismo una mentira? 

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