martes

15/11/11: Somos ciegos....y adultos.

(..)A los adultos les gustan los números. Cuando uno les habla de un nuevo amigo, nunca preguntan sobre lo esencial. Nunca te dicen: "Cómo es el sonido de su voz ? Cuáles son los juegos que prefiere ? Colecciona mariposas ?" Te preguntan: "Qué edad tiene ? Cuántos hermanos tiene ? Cuánto pesa ? Cuánto gana su padre ?" Sólo entonces creen conocerlo. Si uno dice a los adultos: "Vi una bella casa de ladrillos rosas, con geranios en las ventanas y palomas en el techo..." no logran imaginársela. Hay que decirles: "Vi una casa de cien mil francos." Entonces exclaman: "Qué lindo !" (...)


                     El principito - capítulo IV. 


Los niños una vez más vuelven a enseñarlos, aquellos locos bajitos que asoman la cabeza por la puerta y nos sonríen dejando entrever ‘’ventanitas’’ en sus dentaduras, aquellos que no conocen de horario, stress, trabajo o peleas absurdas.
Esas almas puras que nos rodean, que hacen que nuestras vidas tengan sentido. ¿Por qué nos cuenta tanto ver que en ellos está la paz que buscamos?. El dinero no es la solución a nada, el sexo tampoco, la solución a todos los problemas es tomarnos el tiempo de escuchar lo que tienen para decir, es recuperar la capacidad de abrir nuestras almas para captar la verdad de sus palabras. 
Creemos que por ser adultos sabemos más ¡Necios! Por ser adultos sabemos menos. A medida que fuimos creciendo olvidamos quienes solíamos ser, perdimos nuestra pureza. La vida nos fue golpeando poniéndonos a prueba, la idea era que fuéramos fieles a nosotros mismos, a nuestro niño interior, pero nosotros nos dejamos machacar y acabamos siendo ciegos de alma.
El día en que recuperemos la capacidad de maravillarnos con una hormiga bajo el sol, con una polilla volando o con la nieve al caer en forma de copos, solo ese día vamos a poder ser realmente felices. 

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