jueves

19/01/12: El negro

Una chica rubia en el comedor estudiantil de la Universidad alemana de Una toma su habitual bandeja de comida y acto seguido se dirige a sentarse a la mesa que normalmente ocupa. Entonces se da cuenta que se olvido los cubiertos así que regresa a tomar un par del mostrador.
Cuando está regresando a su lugar descubre a un alumno de aspecto indudablemente africano sentado en su lugar comiendo de su bandeja con total normalidad. Al principio la muchahca se siente desconcertada y agredida, pero luego reflexiona y llega a la conclusión de quizá  el africano no está acostumbrado a la propiedad privada y de la intimidad a la cual están acostumbrados los europeos, o quizá el africano no tenga dinero suficiente como para poder costear el almuerzo.
De modo que la chica decide sentarse frente al chico y sonreírle amistosamente, sonrisa que desde luego el devuelve.
A continuación la alemana comienza  a tomar comida de un rincón de la bandeja intentando hacerlo con la mayor normalidad posible y compartiéndola con el africano. Así transcurre el almuerzo entre sonrisas y bocados, finalmente ambos acaban de almorzar, el africano se levanta y sale de la sala, es entonces cuando la chica descubre en la mesa trasera un silla con su abrigo  y una bandeja de comida completamente llena, su bandeja de comida…
Está historia sirve de ejemplo a todas aquellas personas que recelan de los inmigrantes, que les consideran inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Sería bueno que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía que su conducta era civilizada… Al mismo tiempo que el africano, dejándola comer de su comida debía pensar: ‘’Los europeos están todos chiflados’’.

Traducido por mí, desde el blog de Paulo Coelho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario