sábado

03/03/2012: Te vas Alfonsina...

 Las lágrimas se suicidaban sobre mi falda, manchaban insolentes la suavidad de mi cara y yo nada podía hacer para retenerlas. Durante tantos años las había acallado para que él no me odiara que ahora encontraban con furia la libertad negada antaño, eran libres para correr por mi piel. Con cada una de ellas mi alma se desprendía un poco de mis entrañas.
 Tome el aire de la fría noche y el exquisito aroma a mar inundo mis oxidados pulmones, cerré los ojos para disfrutar del deleite que el aire puro causaba en mi cuerpo, mis pulmones se ensanchaban a tal punto que pensé que mi tórax explotaría, pero luego, lentamente, volvían a su tamaño.
 No podía tolerar un segundo más de está agonía a la que llamamos vida. Estaba lejos de todas aquellas cosas que me hacían feliz, el no me quería, se encontraba radiante en los brazos de otra mujer, dándole inimaginables noches de cálido amor, mientras que yo encontraba como única compañía mi amarga soledad, tan  fría que su mero recuerdo me quebraba en alma.
 No, no había vuelta atrás, no podía continuar viviendo de esa forma. Me incorpore con torpeza y comencé a caminar en dirección al vació. Sentí un dolor agudo cuando el agua helada toco mis desnudos pies, pero no me importo, el dolor de mi corazón me impedía sentir algo más. El agua cada vez cubría más mi cuerpo, tomándome, desgarrándome, llenando mis vacíos.
 Una ola me derrumbo y sentí el ardor cuando el líquido invadió mis pulmones, lo respire cada vez más, llenando cada pequeño espacio en ellos. Mis ojos me arrastraron a la dulce agonía de la inconsciencia, los gritos de mi torturado ser fueron acallados y solo quedo el silencio, fue entonces cuando supe que no quedaba nada más de mí, sonreí. Pronto iba a estar lejos, fuera de este mundo.
 Deje tras de mi un legado de cartas, poemas, testigos de mi desolada alma, de mi trágica existencia. Alfonsina se fue, para siempre, con el mar...

-Dedicado a Alfonsina Storni.


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