sábado

Crucifixión

 Los clavos se hundieron en su carne, robandole lágrimas de agonía, pero aun así se mantuvo tranquilo. Miro a los ojos a cada uno de esos hombres que hoy, sin motivo alguno, sin razones para odiarlo o desearle el mal estaban ahí, clavandolo en la madera. Alzo los ojos mirando al cielo, buscando alguna señal, pero solo vio nubes, estaba todo tan oscuro ese día.
 Entre gemidos imposibles de entender rogó que se perdonara a todos aquellos hombres, porque no sabían lo que hacían. Eran solo marionetas.
 Llegó la muerte, y luego el silencio. No hubo más gritos, más lágrimas, no hubo nada más, solo silencio. Una falta de sonido que penetro en el corazón de todos los presentes. Cada una de las personas que vieron la horrible agonía de ese ser humano, supo en lo más profundo de su ser, que había muerto otro inocente... 
 Jesús no muere por ser lo peor de la sociedad, no recibe en la muerte un castigo justo por lo que había echo, Jesús es otro inocente que encuentra su final a manos de una sociedad sedienta de sangre, a manos de personas que necesitan ver la vida de alguien más acabada para no sentirse tan mal consigo mismas.
 Este hombre, como muchos otros, fue solo una forma más de mitigar culpas, fue un suceso que creo revuelo y les dio a la gente de está época, durante un tiempo, algo más en lo que pensar, para no ver lo evidente, para no ver lo corrompidos que estaban todo. Los gobernantes necesitaban distraerlos, engañarlos una vez más, para que no saliera a la luz lo evidente, que eran todos unos corruptos, que no veían el bien general sino el personal.
 Ellos le daban al pueblo un show que recordar y el pueblo una vez más olvidaba todos los pecados de quienes los tenían que guiar, cuidar, proteger.
 Hoy en día las cosas no cambiaron mucho, el gobierno sigue creando pantallas para tapar aquellas cosas que no queremos ver: juegos olímpicos con miles de sucesos interesantes para tapar que en África miles de personas se mueren día a día; descubrir hielo en otro planeta tan ajeno a nosotros para que nadie recuerde que en algunos países la gente se masacra por una guerra que es más antigua que Jesús mismo. Ellos nos dan la distracción y nosotros la compramos, y para peor nos sentimos felices, porque creemos que el mundo está mejorando.
 Jesús no fue el único inocente que muere para lavar culpas ajenas, como el hay muchas almas anónimas que desaparecen de este mundo para siempre, hay millones de historias que ya nunca serán contadas porque alguien decidió que no eran importantes.
 Como siempre, luego de la tormenta llega la paz, o algo parecido a eso, porque está todo latente, como un animal expectante, observando a su presa, listo para atacarla en cualquier momento. Es ese instante de luz antes de la oscuridad total. Las voces de los inocentes limpian las almas de los culpables, por un tiempo... Todos sabemos como termina la historial, nuevas voces se alzaran, renacerán, resucitaran, para finalmente ser acalladas. ¿Es que nunca vamos a acabar con el circulo?

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