martes

05/06/12: Proyecciones

Aveces nos hacemos un mundo y creamos enemigos, cuando en realidad el peor de todos, y el único real está adentro de nuestra cabeza, comiéndonos por dentro. Hace un tiempo rompí un espejo. Porque no me gusto lo que vi en él, entonces automaticamente asumí que el espejo era algún artefacto creado para alimentar la vanidad de algunos y destruir el auto-estima de otros. ¡Lo que en realidad no quise ver es que no me gustaba quien era yo! El espejo no tenía nada que ver en eso, el solamente me mostraba lo que yo era.
Algún tiempo después conocí a alguien y cuando las cosas no funcionaron me enoje con él, y lo critique porque no podía entender que no me quisiera, si yo hacía las cosas bien. ¡Mentira! ¿Cómo iba el a quererme si ni siquiera me podía querer yo?
Así fueron dándose muchos sucesos, todos similares. Yo seguía derivando culpas, pateando la pelota abajo de la cama para no hacerme cargo de mis fantasmas.
Hasta que un día lo vi todo con claridad, el monstruo que toda la vida busque afuera, estaba adentro mío. El mundo no tenía nada contra mi. Era yo la que me odiaba y ese mismo odio me impedía crecer. Así mismo me era tan difícil ver la realidad que había tapado mis ojos con una venda, la cual me hacía creer que yo me quería, cuando en realidad no era verdad.
Viéndolo ahora, después de haber estado toda la noche sin dormir, por estar dando vueltas en la cama. Yo tengo la culpa de todas las cosas que pasaron en mi vida. Aunque hablar de culpas es algo un poco fuerte, llamemoslo mejor responsabilidad. Yo soy la responsable de cada relación que se fue al tacho de basura. Obviamente la otra persona también influyó, pero la mayor parte fue mía. ¿Cómo alguien iba a poder conocerme si yo no me conocía? ¿Cómo iban a poder hacerme feliz, cuando yo no podía conmigo misma? No iban a poder, era imposible.
Anoche aprendí de la forma más fea, que tengo que dejar de proyectar en los otros lo que me gustaría que sean y aceptar lo que son. La gente no siempre como uno se la imagina, las malas personas existen.
Las personas no son una plastilina que uno modela a su gusto para que encajen con lo que busca en ese momento. Nadie es perfecto, y ahí está lo bueno, en tomar al otro como un todo, sin excluir las cosas malas, y de todos modos ser capaz de quererlo y valorarlo.
Pero para eso primero uno tiene que haberlo echo con un mismo. Y eso es lo que voy a empezar a hacer ahora. Ya perdí muchas cosas como para no reaccionar y quedarme acá sentada culpando al mundo de cosas de las cuales yo, y solo yo, soy responsable.

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