martes

26/06/12: El circulo de la muerte (I)

El ruido de teléfono la despertó.
Entre quejidos y maldiciones tomo el aparato, la luz que emanaba de la pantalla la dejo momentáneamente, lo cual produjo una nueva oleada de insultos hacía quien fuera que llamase a esa hora. Miro la pantalla y descubrió que no era una llamada sino un mensaje de texto, de un número que ella no conocía. Extrañada y movida por la curiosidad lo leyó.
Las impersonales letras comunes del teléfono no coincidían con lo fatal del mensaje. ''Un hola me hubiera salvado''. Era todo lo que decía, no explicaba de quien era el mensaje, porque lo enviaba, nada. Solo una amenaza de muerte, un pedido desesperado de ayuda. Se quedo mirando el mensaje un largo rato, sospesando que hacer.
Podía ignorar el contenido del mismo y seguir con su placida noche de sueño, pero entonces tendría que hacerse a la idea de que quizá, alguien moriría por su culpa. Claro que también podía llamar a ese anónimo e intentar convencerlo de que alguien se preocupaba por el, por más que no lo conociera. En este último punto se le planteo la duda, ¿Cómo saber si está persona no era uno de sus seres queridos? No lo sabría hasta no haber escuchado la voz.
Ya totalmente desvelada se sentó en la cama y apretó el botón de llamado, los segundos se escurrieron lentamente mientras el ''pip'' metálico de la línea la hacía aguardar. Cuando estaba a punto de cortar alguien contesto al otro lado de la línea. ''Sabía que ibas a llamar'' - dijo - ''Calle Marquez, departamento 4'' - acto seguido se escucho un disparo y la conversación concluyó.
Aun sorprendida y aterrorizada por el tono de la llamada y el contenido de la misma tomo su abrigo y salió al frío de agosto. Solo tenía una dirección, nada más. La voz no le había resultado familiar, al igual que la dirección, sin embargo ella tenía la sensación de que era su deber ir allí.
Paro un taxi y nerviosamente le recito la dirección, el conductor al principio se mostró reacio a dirigirse hacía esa zona de la ciudad, puesto que era una de las regiones más peligrosas, pero cuando la joven le dio un puñado de billetes este accedió gustoso.
Fue fácil encontrar el edificio, puesto que en la calle solo había dos, y uno de ellos solo tenía tres pisos. Corrió hacía el más alto. Para su sorpresa la puerta de calle estaba abierta de par en par, como si la estuvieran esperando. Subió las escaleras lo más rápido que pudo e ingreso al departamento, que desde luego, tampoco tenía echado el cerrojo.
Un grito ahogado escapo de su garganta, el chico estaba tirado en el sofá, rodeado de la macabra obra de arte producida por su cerebro esparcido en toda la pared. Sus ojos miraban fijamente a la puerta, como si realmente la estuviera esperando.
No se dio cuenta de cuando el otro hombre cerro la puerta. Solo supo de su presencia cuando sintió el filo de la cuchilla en su cuello. ''No grites y todo marchará bien'' - Le dijo con voz calma, al tiempo que le deslizaba un papel con un número de teléfono - ''Necesito que mandes el mismo mensaje que te mandamos a este número, no hagas más preguntas''...

Continuara...

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