domingo

07/10/2012: Intimidad

La luz del sol bañaba la habitación de dorado, inundaba cada rincón con vida, se adueñaba de todos los objetos del lugar arrancándoles un brillo casi antinatural, pero ella no podía verlo, las lágrimas resbalaban por sus mejillas desde hacía horas, su piel comenzaba a denotar el leve enrojecimiento típico causado por el llanto, su nariz no dejaba de gotear. 
Las horas se le habían escurrido entre las manos, y su cabeza seguía sin entender lo ocurrido, una pregunta azotaba una y otra vez su perturbada mente: ¿Por qué?. Sin embargo la respuesta seguía siendo un misterio. Nunca lo sabría, no había forma de hacerlo, simplemente había ocurrido y ya. 
Se puso de pie y camino lentamente hacía el baño, encendió la llave de agua y dejo que la bañera se llenara de liquido, mientras en agua ganaba terreno dentro de la bañera su alma se vaciaba, sus recuerdos caían dentro de la tina, su vida se comenzaba a extinguir. 
Se paro frente al espejo que días antes había sido testigo de la pasión que ambos se tenían y se desnudo, observando cada milímetro de su cuerpo con ojo critico, como había echo desde que tenía uso de razón. Decidió que nunca sería bonita, aunque eso realmente no le interesaba. Sus piernas eran demasiado largas y su cabello demasiado rojo, sus ojos eran profundamente oscuros y su piel nunca tendría color alguno. No, sin dudas no era bonita. 
Acaricio cada uno de los lunares que el había dicho amar, los recorrió con la yema del dedo sin prisa, como si pudiera arrancarles alguna porción de alma, pero nada ocurrió, eran simplemente puntitos marrones que invandian su marfilea piel, el se había ido, y nada lo traería de vuelta, ningún ritual, ninguna canción, no había nada que ella pudiera hacer para revivirlo. 
Se recogió el cabello en una floja coleta y se sumergió en el agua hirviendo, dejo que el calor le abrazara la piel, que le asaltara la intimidad. Apoyo la cabeza en el borde de la bañera y cerro los ojos, dejando que su mente recorriera caminos prohibidos. ¿Qué importaba ahora? Todos los pensamientos que siempre había reprimido por temor a pecar llegaron con prisa. Recuerdos de noches apasionadas junto a el, abrazados, recorriendo sus cuerpos, uniéndose para llegar al extasy del orgasmo. 
Dejo que sus manos recorrieran su entrepierna, se acaricio, al comienzo con delicadeza y luego con rapidez, se sentía viva, sentía que finalmente podía controlar algo en su destruida vida. Comenzó a gemir, despacio, entregándose al placer de lo desconocido, de aquella practica tan escuchada y nunca practicada. 
Finalmente su placer alcanzo la cumbre y grito, como nunca lo había echo antes. 
Sorprendida por tal corriente de sensaciones, se quedo mirando al techo, buscando algo que le indicara que lo que había echo estaba mal, o que fuera a ir al infierno por ello, pero nada paso, todo siguió moviéndose con su habitual lentitud. Salió de la tina y se paro nuevamente frente al espejo, esta vez observando la maravilla que era su cuerpo, sorprendida ante tal belleza exótica. 
Tomo una de las afeitadoras que guardaba en el cajón y la desarmo, tomo la parte más filosa y se desgarro las muñecas, observo la sangre fluir, llena de vida, de recuerdos y de pasión, se miro a los ojos por primera vez en años y se sonrió, todo placer acaba de forma violenta. 
Se desplomo en el suelo y allí se quedo, regalándose el último soplo de su corazón. 

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