viernes

19/10/12: Tierra

Lo despertó el mismo sueño recurrente, la joven peleaba contra algún objeto que el no alcanzaba a distinguir, ella gritaba y sus dedos sangraban de tanto rasgar dicho objeto, luego el aire comenzaba a escasear y la chica finalmente moría.
Se levanto bañado en sudor, casi sin aire. Esta vez había sido peor que las anteriores, porque finalmente, había logrado ver el rostro de la mujer en su totalidad. Ojos enormes, de un negro impenetrable, nariz respingada, casi en forma graciosa, labios carnosos, tentadores. Era toda una belleza.
Hacía un mes que dicho sueño venía perturbando sus noches, el sabía que al cerrar los ojos vería la misma imagen, como una mala película una y otra vez repetida. Deseaba desde lo más profundo de su alma correr y ayudar a dicha joven a salir de donde quiera que estuviera encerrada, pero sabía que era imposible, esa mujer y toda la situación en general existían solo en su cabeza.
Resignado a que no podría volver a dormir, se dirigió hacía la cocina en busca de una taza de café. Acababa de decidir que pediría turno con un especialista, dichos sueños debían acabar, el echo de no dormir estaba perjudicando su vida laboral, mejor dicho, a toda su vida. Su novia ya no se quedaba a dormir junto a el porque se asustaba mucho cada vez que el hombre despertaba entre gritos casi ahogado. Su familia no quería verlo porque estaban cansados de su habitual mal humor.
La noche transcurrió a base de café y porno. Para la mañana el hombre se dirigió al consultorio de su psicóloga de toda la vida, luego de esperar media hora, la mujer de 60 años lo hizo pasar a su despacho.
El hombre se recostó en el diván y comenzó a narrarle a la señora lo ocurrido, no omitió ningún detalle, le contó hasta sus más delirantes hipótesis.
Fue entonces cuando su psicóloga sugirió, que podía bloquear el sueño de la mente de su paciente mediante la hipnosis, el, desesperado estuvo de acuerdo, y así se pusieron en marcha. Lentamente la mujer se fue sumergiendo en el oscuro océano que era la cabeza de su tan peculiar paciente. El comenzó a recordar.
Pedazos de una vida ajena a la suya azotaron con brutalidad su mente, había una mujer, joven, bella, llena de  vida, y estaba el, yaciendo junto a ella, ambos completamente desnudos, ella le decía una y otra vez cuanto lo amaba, y el sonreía, feliz.
Ella lo miro, y allí estaba, la joven del sueño, nítida  frente a el, mostrando toda su feminidad, solo que esta vez no era un sueño, ella era real.
Se vio a si mismo tomándola de la mano y metiendola dentro de lo que parecía ser un ataúd  la chica gritaba, rogaba, lloraba, el le decía que era muy tarde, que el daño estaba echo y que ella debía pagar su traición. La arrojo dentro de la caja y la cerro, aun podía oír sus gemidos agónicos cuando la deposito dentro de un gran pozo en el jardín de su casa y la tapo con tierra. Una sonrisa diabólica adornaba su sucia cara, el estaba realmente feliz de ponerle fin a la vida de su amada.
La sesión termino, el hombre se puso en pie, perturbado y salio dando tumbos del consultorio, condujo lo más rápido que pudo hasta su casa, y al llegar, tomo la pala del garaje y se dirigió al jardín. Busco el lugar donde había visto que la joven estaba enterrada y cabo, sin importarle nada, ignorando a los vecinos que lo miraban con sorpresa y miedo. Cabo, porque sabía que debajo de la tierra la encontraría, a ella, su amante, el amor de su vida, a quien el había enterrado viva.

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