lunes

22/02/2013: Todo con vos fue naufragio

 Camino lentamente, nada me apresa, nada me apura, soy dueña de mi tiempo, me siento libre. Me paro cada tanto, cuando las lágrimas inundan mis ojos y caminar se vuelve difícil. Otras veces me tiro en la arena y simplemente me limito a dejar de respirar, hasta que mis desesperados pulmones me obligan a volver a hacerlo.
 Otras veces en un ataque de valor me sumerjo en la gélida agua del océano  fantaseando con la idea de que esta me arrastre lejos, soñando que me quedo perdida a la deriva, igual que cuando estaba con vos, por que así me sentía, abandonada, dejada, olvidada, a la deriva.
Lo nuestro fue patético, fue triste, decadente. No había razones para que alguien como yo estuviera con alguien como vos. No había sentimientos reales, no había nada. Todo con vos era un sueño efímero y fugaz, una fantasía adolescente que moría lentamente con el dulce despuntar de la madurez.
Con vos todo era poco, con vos nada era mucho. Todo con vos fue naufragio.
El día que te fuiste te mire desde la puerta de mi casa, sonreí para mis adentros cuando te escuche sollozar, sabía que estabas fingiendo, como habías fingido la primera vez que hicimos el amor, en realidad, tuvimos sexo. No se puede hacer el amor sin amor. ¿Verdad?
Te ibas, caminabas con pesar, si no te hubiera conocido tan bien, quizá hubiera sentido pena y hubiera corrido a abrazarte. Pero yo ya no era esa nena ingenua que corría atrás tuyo cada vez que querías hacerme sentir como una basura. No era la persona que esperaba tus llamados durante horas sufriendo cada segundo que pasaba sin que el teléfono sonara. No era el naufrago olvidado que confunde con barcos sombras que ni siquiera están ahí.
El día que te fuiste, sentí lo que supongo sienten los esclavos cuando su amo les entrega la libertad. Tenía ganas de gritarle al mundo que me había encontrad conmigo misma. Me acuerdo me pare frente al espejo y me mire, me guste y me quise. Ya no estaba perdida.
Ahora, estoy acá, a miles de kilómetros  mirando la playa. ¿Te acordas que nos habíamos jurado venir juntos? Bueno, vine sola, a tirar las pocas cosas que me quedan de vos, a despedirme definitivamente de tu memoria, a purgarme de todas las culpas que dejaste tras tu súbita partida.
Dejo caer poco a poco las fotos que tenemos juntos, tus regalos, tus cartas, todo se va llendo. Y una parte de mi también se va.
Al momento de volver me siento feliz, soy una persona nueva.
El naufrago regresa a casa luego de haber estado tres años vagando por aguas hostiles. El naufrago, finalmente siente el calor humano, la seguridad de un hogar, la felicidad de una familia. Todo termino. Ahora estoy acá, estoy bien, y nada va a cambiar eso.
Matias, todo con vos fue naufragio.

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