viernes

Todo está repleto de amor.


Todos necesitamos amor, todos sanamos con amor.
Es el único camino para alcanzar la felicidad, más allá de todas las cosas que este mundo intente vendernos.
Sin amor no somos nada, el amor es el principio y el final de todo. Es la fuerza que nos mueve a todos, que nos hace vibrar.
Nunca dejes de creer en él, porque todo esta lleno de amor, solo hay que saberlo encontrar.
Me paso que me olvide de lo que realmente importaba y me concentré en las cosas secundarias, esas que nos quitan las pasiones y poco a poco nos hacen olvidarnos de quien somos.
Me encontré a mi misma perdida, vagando sin rumbo, transcurriendo los días sin realmente vivirlos. Tenía todo, una familia que me quería, un novio adorable, una carrera en ascenso. ¿Qué me podía faltar?
Me faltaba amarme a mi misma, aceptar que hay cosas que no puedo cambiar y otras que si. Me faltaba ver lo hermosa que soy a la mañana cuando todos mis bucles dorados están es desorden. Lo adorable que es mi sonrisa bajo la luz del sol. Me faltaba ver que yo también soy humana y que está bien no ser perfecta.
Un día me mire al espejo, y me di cuenta que buscando en los demás el motivo por el cual yo no me sentía bien no iba a llegar a ninguna parte. El monstruo que estaba buscando estaba adentro mío, yo era mi peor enemiga, mi mayor amenaza.
¡Hay que ser muy valiente para mirarse al espejo y encontrarse con uno mismo! Me costo tanto hacerme frente. Dolió, no voy a mentir. Pero fue un paso importante, me ayudo a crecer, a cambiar, a madurar.
Hoy me levanto cada mañana y veo un mundo hermoso allá afuera.
Un mundo en el cual quiero seguir viviendo.
Veo el amor.


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