sábado

Un 12 de octubre de 1492...

¿Cómo definir correctamente a esta fecha sin insultar a los nativos americanos o a los europeos? Tarea bastante compleja, mas no imposible.
Lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta si el gran ''descubrimiento'' del ''nuevo mundo'' tuvo lugar este día, pero la verdad, no es que sea de mucha importancia. Lo cierto es que ocurrió y que cambio la vida de dos continentes para siempre.
Llamar descubrimiento a este suceso, no me parece mal, pues lo fue. Dos etnias completamente diferentes, ajenas una a la otra de su existencia, totalmente alejadas, que por suerte del destino se chocan, dan por resultado un ''descubrimiento''. Es el descubrir a ese otro cultural, a ese que me hace dudar de mi propia cultura, a aquel que me hace plantearme cierta alteridad.
Lo acontecido el 12 de octubre fue un hito en la historia de la humanidad, fue la primera vez que Europa tomo ''conciencia'' de que en ella no se acababa el mundo, que había algo más. Tierras por ver, tierras por conocer. Es cierto que los españoles manejaron con violencia la situación, pero no podemos juzgarlos, del mismo modo que no podemos juzgar las rebeliones indígenas que también tuvieron lugar.
Sí, fue un hecho atroz. Sí, hubo miles de muertes. Sí, hubo pueblos masacrados. Pero la historia se escribe con sangre.
El choque cultural puso en tela de juicio muchos valores que tenían los españoles en esa época y hasta podemos asegurar que les dio cierto miedo. Se preguntaran, ¿miedo de qué? Miedo de que todas sus creencias fueran erróneas. Miedo de no saber que eran esos seres de pieles ''del color de la arcilla'' que parloteaban en lenguas que ellos desconocían. Miedo, lisa y llanamente, a lo desconocido.
En un principio surgió la pregunta por el otro cultural, esto de evaluar al otro desde mi propia cultura, de intentar entender hasta que punto el otro es humano, hasta que punto se parece a mi y obviamente, en que punto somos completamente diferentes. Los españoles no tenían ni idea de quienes eran esas personas que caminaban por la playa en dirección a ellos, desconocían si tenían alma. (Sí, puede sonar extraño ahora, en el siglo XXI dudar de si los indígenas tienen alma, pues todos sabemos que son seres humanos, pero para los españoles del siglo XV esto era perfectamente natural, ellos desconocían muchas de las cosas que nosotros sabemos ahora...)
Y luego afloro el etnocentrismo que claramente caracteriza a los españoles de esa época, asumieron que ellos eran ''superiores'' y que se encontraban en un nivel evolutivo mayor, y que por ende, su misión era la de ayudar a esos bárbaros a alcanzar el mismo nivel evolutivo que ellos.
Los españoles nunca se pusieron a pensar que los indígenas eran diferentes y que serían infelices si sus vidas fueran cambiadas. Ellos nunca vieron a los indígenas como iguales. Para España, aquellos nativos americanos eran algo así como animales parlantes, y como tales, debían ser adoctrinados...
Ahora cabe preguntarse... ¿Y los indígenas que pensaban de todo esto? Bueno, la realidad es que no se sabe mucho sobre que pensaban o no. Al ser el pueblo ''dominado'' sus voces fueron acalladas. Pero muchos autores intentaron e intentan descifrar este enigma...
El siempre genial, Gabriel García Marqués, en su libro El otoño del Patriarca, nos cuenta un poco como fue Este encuentro cultural viéndolo desde la perspectiva de un indígena:

''...Y por fin encontró quien le contara la verdad, mi general, que habían llegado unos forasteros que parloteaban en lengua ladina pues no decían el mar sino la mar y llamaban papagayos a las guacamayas, almadías a los cayucos y azagayas a los arpones, y que habiendo visto que salíamos a recibirlos nadando en torno a sus naves se encarapitaron en los palos de la arboladura y se gritaban unos a otros que mirad qué bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras, y los cabellos gruesos y casi como seda de caballos, y habiendo visto que estábamos pintados para no despellejarnos con el sol se alborotaron como cotorras mojadas gritando que mirad que de ellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni blancos ni negros, y dellos que los haya, y nosotros no entendíamos por qué carajo nos hacían tanta burla mi general si estábamos tan naturales como nuestras madres nos parieron y en cambio ellos estaban vestidos como la sota de bastos a pesar del calor (...) y tienen el pelo arreglado como mujeres aunque todos son hombres, que dellas no vimos ninguna y gritaban que no entendíamos en lengua de cristianos cuando eran ellos los que no entendían lo que gritábamos, y después vinieron hacia nosotros con sus cayucos que ellos llaman almadías, como dicho tenemos, y se admiraban de que nuestros arpones tuvieran en la punta una espina de sábalo que ellos llaman diente de pece, y nos cambiaban todo lo que teníamos por estos bonetes colorados y estas sartas de pepitas de vidrio que nos colgábamos en el pescuezo por hacerles gracia, y también por estas sonajas de latón de las que valen un maravedí y por bacinetas y espejuelos y otras mercerías de Flandes, de las más baratas mi general, y como vimos que eran buenos servidores y de buen ingenio nos los fuimos llevando hacia la playa sin que se dieran cuenta, pero la vaina fue que entre el cámbieme esto por aquello y le cambio esto por esto otro se formó un cambalache de la puta madre y al cabo rato todo el mundo estaba cambalachando sus loros, su tabaco, sus bolas de chocolate, sus huevos de iguana, cuanto Dios crió, pues de todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad, y hasta querían cambiar a uno de nosotros por un jubón de terciopelo para mostrarnos en las Europas, imagínese usted mi general, qué despelote...''

 En fin, no podemos negar que el 12 de octubre es una fecha que debe estar presente en la mente de cualquier americano o europeo, es el inicio de nuestra historia conjunta, es el principio de todo lo que hoy conocemos, y por ende, no debemos dejar que pase desapercibida o como un día más, porque no lo fue y no lo es.

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