viernes

11/04/14: Un encuentro poco casual...

Me vi a misma caminando por esa plaza que tanto me gustaba de niña, estaba un poco perdida, quizá por la música que seguramente estaba escuchando. Estaba algo despeinada, sin maquillaje y bastante mal vestida, pero parecía no importarme, de hecho, caminaba como si fuera la reina del mundo.
Algo pareció llamar mi atención, un árbol.
No cualquier árbol, era ese al que adoraba subirme de pequeña, aquel en el que pasaba horas junto a mi vecino jugando, imaginando que era nuestra casa, nuestro lugar seguro, nuestro rincón de luz.
Me desvíe del camino y me pare debajo de la copa del mismo, casi instintivamente mire hacía arriba, y allí la vi. La niña que solía ser me observaba con ojos curiosos desde arriba, una cálida sonrisa en su rostro mostraba algunos lugares vacíos, donde seguramente antes habían estado mis dientes de leche.
Estaba vestida con mi conjunto favorito, un enterito de jean super gastado y una remera color fucsia chillón. El cabello, al igual que el de mi versión adulta, estaba completamente alborotado, lleno de hojas y ramitas que se habían enganchado en el. Pero lo más bello de esa visión era la notable felicidad en sus ojos, esa felicidad que era casi palpable desde metros a la distancia.
Mi versión adulta la miraba atónita, quizá temiendo que esa frágil pequeña pudiera caerse desde tan alto, pero no dijo nada, hablar era algo que ya raras veces hacía. La niña bajo con rapidez de la copa del árbol y abrazo con sus pequeños y flacuchos brazos a la mujer adulta que aun perpleja la observaba.
Fue un abrazo sincero, cargado de amor. La versión adulta de mi misma rompió en llanto, y la niña beso su mejilla y seco cada una de sus lágrimas. ''¿Por qué me veo tan triste de grande?'' - le pregunto sin rodeos, con la sinceridad y simpleza propia de los niños.
''Por que te olvidaste como sonreír, o mejor dicho, porque alguien paso a ser el único motivo por el que sonreías, y ahora que no esta, ya no sabes como hacerlo'' - la pequeña abrió los ojos como platos, aterrada por esa confesión. Luego asimilo las palabras y rompió en risas.
''Uno no se olvida de como sonreír, es algo como respirar, sólo lo haces'' - se detuvo por un momento a pensar sus propias palabras - ''parece que cuando sea grande, me voy a olvidar de como ver la felicidad en las cosas simples''.
Mi versión adulta se quedo en silencio, absorta por las palabras de esa enana de no más de metro veinte. La niña tomo la mano de la adulta y comenzó a escalar el árbol, obligandola a subir con ella, ya que de otra forma la pequeña hubiera caído al piso.
Juntas subieron hasta la copa, y se sentaron en una rama que parecía lo suficientemente fuerte como para sostenerlas a ambas. Allí la pequeña comenzó a entonar una melodía tan familiar y alegre, que aquella chica adulta y triste no pudo negarse a cantar.
En medio de ese espectáculo la niñita estallo en risas al escuchar a la adulta confundirse la letra, y la otra mujer, aun un poco incomoda, por primera vez en meses, sonrió...

La niña entonces la miro a los ojos, y a punto de caer del árbol le dijo: ''uno no se olvida de como reír, eso es algo que esta dentro nuestro, y no necesitas a nadie para que te enseñe como hacerlo. La felicidad esta dentro tuyo, sólo tenes que volver a buscar al niño que tenes dentro para retomar el camino y volver a sonreír''...

Habiendo escuchado esto, me desperté. Y para mi sorpresa, estaba sonriendo...

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