lunes

14/04/2014: Autopsia

''La próxima vez que te vea, va a ser en mi mesa de autopsias, y si vuelvo a tocarte, va a ser para examinar por que suerte del destino estas muerto.''
Esa oración sonó en su cabeza repetidas veces a lo largo del camino que la separaba de su trabajo. ¿Por qué había dejado que su orgullo le ganara? Ella lo amaba tanto, el era su mundo entero. Si tan sólo hubiera sido capaz de perdonar aquella falta, si tan solo lo hubiera querido un poco más de lo que se quería a si misma.
Ahora era realmente tarde para eso, ella lo sabía. La gente que entraba por la puerta de aquel edificio de ladrillos sucios y rojizos nunca tenía una segunda oportunidad, si llegaban allí es porque su vida había acabado. En ese ambiente, los errores no existían y los falsos diagnósticos tampoco.
Estaciono su auto en el lugar habitual, aquel que desde el primer día le habían designado.
Al bajar de vehículo el glacial frío de julio la azoto, salió tan rápido que no llegó a agarrar un abrigo decente. Aunque eso ahora no importaba, después de todo eran escasos los metros que la separaban de un destino inminente.
Ingreso pesarosa a su tan adorado lugar de trabajo, sello su ingreso y bajo las escaleras con lentitud. Algo en su ser no quería llegar al final del corredor, simplemente ella no estaba lista para cumplir con su trabajo. Casi sin desearlo su cuerpo la llevo hasta las puertas de la sala de autopsias número 5, aquella que todos los días la veía cumplir con su deber.
Se esterilizo e ingreso al recinto.
Sobre la mesa la esperaba un cadáver cubierto por una sábana blanca. Tomo una bocanada profunda de aire y descubrió la cara del difunto. Nada la preparo para eso, su fuerza la abandonó, junto con el color de su cara. Era el, tan buen mozo como siempre, quizá ahora más frío y pálido, pero seguía siendo el amor de su vida, tal cual ella lo recordaba.
Intentó recomponerse, tomo un bisturí de la mesa de herramientas y comenzó a cortar a la persona que alguna vez había amado con locura. Era una autopsia normal, de aquellas como las que realizaba a diario, nada raro, nada del otro mundo. Sin embargo con cada corte ella sentía como su alma abandonaba su cuerpo. No era sólo cortar un poco de carne muerta, sino despedirse del amor de su vida.
Concluyo agotada. Causa de muerte: suicidio.
Se recosto en la silla de su oficina e ingreso a su email, para su sorpresa, había un único mensaje nuevo por leer, casi pesarosa y agotada lo abrió.
Lo que ocurrió después fue confuso, ella rompió el llanto, tomo un bisturí de su cajón y con un corte limpio abrió sus venas. Ella, la doctora amiga de la muerte, ahora se encontraba en sus brazos, sumida en un eterno letargo.
En la pantalla se leía una breve oración: ''Cuando leas esto voy a estar en tu mesa, no hay nada que no haga para volver a sentir tus manos sobre mi piel''.

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