jueves

15/05/14: Todo pasa, todo queda, todo se olvida.

Me prometí a mi misma que no voy a cometer el mismo error que vos, aprendí del modo difícil esto que llamamos ''responsabilidad''. Vos pensaste que podías ir y venir siempre que quisieras, porque yo no sabía decirte que no, pero cada vez que me dejaste, cada palabra que pronunciaste una y otra vez simplemente me hizo morir un poco cada día, llego un punto en donde tuve que elegir: amarte a vos, sobre todas las cosas, sobre incluso mi vida, o empezar a pensar por mi misma y convertirme en alguien egoísta.
Creo que no hace falta decir que paso. Me costo tanto cortar ese estrecho vínculo que tenía con vos, pero tenes que entender que tanto dolor me estaba agotando, saturando, ahogando. Todas las noches lloraba por el mismo estúpido motivo, vivía constantemente tensa, histérica, siempre estaba esperando el momento en el cual vos te enojaras y me dejaras, no me sentía segura, y con el tiempo empecé a sentirme avergonzada de mi vida.
¿Por qué tolere tanto tiempo sentirme así? ¿Cómo no podía ver antes lo que ahora esta tan claro para mi? Sin exagerar, era culpa mía, vos me lastimaste porque yo deje que lo hicieras, jugaste conmigo de esa forma porque yo no me quería lo suficiente como para creer que merecía un trato mejor. Yo creía que era una basura y te deje tratarme como tal. En esto, vos nunca tuviste la culpa, siempre fue todo por mi, situaciones, dolores, reacciones generadas por mi.
Una vez que peleábamos me dijiste: somos tóxicos para nosotros mismos. En ese momento me hubiera parado y te hubiera golpeado en la cara, no entendía como podías tachar de tóxico algo que yo sentía tan bello, algo tan importante para mi. Ahora, a dos meses de distancia, te tengo que dar la razón, era una relación tóxica, destructiva, no para vos, pero si para mi. Lo nuestro fue algo que ardió con tanta fuerza que acabo quemándonos vivos.
Fue hermoso al comienzo, tan lleno de pasión, de noches que ardían como el infierno mismo. Fuimos creyentes de un culto y lo defendimos como pudimos, pero era un concepto erróneo de lo que es amar. Era una relación que tenía fecha de caducidad, porque: o bien nos mataba, o bien nos dejaba desechos.
Con vos aprendí lo que es llorar de verdad por alguien, lo que es amar tanto a una persona que hace que te duela cada uno de los huesos de tu cuerpo, pero lo más importante que me enseñaste, fue que cada uno de nosotros en esta vida tiene el amor que cree merecer, y que un amor no puede ser entre dos personas si ellas, primeramente, no se aman como seres individuales. ¿Sabes qué más aprendí? Que nadie se muere por amor, que eso que hoy sentimos como el fin del mundo, no nos va a causar ni siquiera una fiebre, todo pasa, todo queda, todo se olvida.
Los momentos más felices dejan dulces cicatrices, los más agrios también. Nuestro amor fue ambas cosas y por eso, pese a todo, mi vida siempre va a estar marcada por vos.

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