viernes

12/09/2014: ¿Qué esperas?

Hace algún tiempo que llevo esperando algo, no sé  con exactitud que pero dentro mío se encuentra esa conocida sensación de que en algún momento algo va a pasar, algo va a llegar, y no sé si ''eso'' vaya a ser bueno o malo, simplemente sé que en algún momento me va a golpear de frente, y me voy a decir a mi misma: ''por esto estuve esperando tanto tiempo''.
El problema es que lo que transcurre mientras espero es mi vida, que se me escapa entre las malos como si fuera arena, se esfuma, se borra, se funde con el alma del mundo. Y nada puedo hacer, porque por más que lo intente evitar sigo esperando. ¿Un mensaje? ¿Una señal? ¿El retorno del viejo amante? No lo sé, pero dentro mío tengo la fuerte convicción de que algo va a llegar, y va a tocar mi alma en formas que nada ni nadie jamás lo hizo.
Si cierro los ojos y me dejo consumir por la oscuridad de los viejos fantasmas, puedo verlo casi como una sombra sobre mi, una sombra que me invita a tocarla pero cuando extiendo mi mano se aleja, algo tan cercano que hasta parece lejano. Como dije antes, no sé que es, no sé quien es, yo sólo sé que lo espero desde aquella vez en que mi corazón se rompió en mil pedazos. Lo espero desde esa vez que un amante ocasional se llevo mi virginidad y la cambio por lágrimas y un leve sentimiento de culpa. Lo espero desde aquella vez en el sucio suelo de un bar en el que conocí lo que de verdad era el dolor.
Maktub, dicen por ahí, esta escrito y cuando tenga que ser, será. Pero la espera desespera, trastorna hasta a la mente más cuerda. Me digo a mi misma que esperar no tiene sentido, que si me dedico a vivir mi vida la espera no va a ser tan atroz, pero por más que lo repita una, dos, mil veces no es suficiente, siempre vuelvo al mismo lugar, al final del día me vuelvo a encontrar a mi misma bajo la ducha sentada en el gélido piso del baño abrazada a mis rodillas ahogandome en el llanto. ¿Será que lo que espero es la felicidad? No lo creo, desde pequeña tengo en claro que el concepto de felicidad lo construye cada uno, y sé que esperar a que ella llegué es sinónimo de ir muriendo cada día un poco más, y yo no me quiero morir, porque tengo tanta vida corriendo por mis venas que sería un desperdicio.
¿Y entonces? No lo sé. Nunca lo supe, y puede que quizá no lo sepa jamás. Pero sin dudas es un viaje bastante interesante el intentar descubrir que es ''esto'' que esta por llegar.

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