viernes

17/10/14: algo nuevo...

Hace algún tiempo me encontré a misma frente a esta misma computadora, tecleando con fuerza, intentado sacar de mi cabeza todas esas ideas que se encontraban divagando e inundando cada ínfimo lugar de la misma, pensé que quizá al poner las cosas por escrito de alguna manera mágica iba a lograr volver a tener las cosas bajo control. De más esta decir que fueron palabras, solo eso, que salieron con bastante facilidad de mi interior, pero que viéndolo desde el espacio y la cordura que solo el tiempo sabe otorgar, no valieron nada.
No voy a hacer un resumen de lo que escribía, de hecho ni siquiera quiero detenerme a hablar de ello, porque como dije antes, fueron palabras vacías ordenadas de una forma bonita, nada más. Pero anoche, luego de algunos sucesos que prefiero mantener entre mi alma y mi cuerpo, me di cuenta del significado real que tenían todas esas palabras que algún tiempo atrás escribí.
Siempre pensé que las cosas con Juan no habían funcionado porque el no me había dejado entrar, de hecho ustedes son testigos de que más de una vez lo culpé por dejarme atrás, incluso me atreví a decir que me excluyo de su mundo. Bueno... No podes dejar entrar a quien no quiere entrar. Y ese era mi problema, estaba tan centrada en mis propios miedos que no era capaz de dejar entrar a nadie más, y al mismo tiempo estaba cegada por la inmadures, y un falso orgullo que en definitiva no me sirvió de nada.
En mi relación con Juan, y en la relación que vino después de él, hubo muchas mentiras, miles de ellas, algunas pequeñas otras más grandes, debo admitirlo, en este punto creo que soy una mentirosa compulsiva (sí, duele aceptarlo, pero es el primer paso para cambiarlo). También hoy puedo afirmar que sé porque lo hago: al mentirle a alguien creas una pared imaginaría, si esa persona confía en vos simplemente compra la primera versión, esa superflua que no dice mucho de vos misma, y se queda con esa imagen, ignorando por completo a la persona que hay detrás de la misma. Las mentiras que dije, fueron todas para evitar que tanto Juan como Santiago pudieran conocerme de verdad, sensillamente decidí que no era justo que esas dos personas, que me dedicaron tiempo de su vida y me amaron, tuvieran el privilegio de ver como soy en verdad.
Anoche me di cuenta que no puedo seguir creando paredes y manteniendo lejos a la gente que quiero, solamente porque tengo miedo de que me hagan mal. Me están pasando algunas cosas serias con una nueva persona, que por suerte no es parecido a absolutamente nadie que haya conocido, y me hace dar cuenta de cuanto deseo en verdad ser mejor para él. Por primera vez en mucho tiempo siento la necesidad de abrirme a alguien y dejarlo entrar, quiero que me vea a los ojos y sepa que pienso, que me agarre la mano y sienta que lo que siento es real.
Señores, con el quiero el paquete completo, y estoy dispuesta a correr el riesgo que si no funciona, por segunda vez en mi vida, me rompan el corazón de una forma casi irreparable. Entendí que el amor funciona de formas extrañas, y que las cosas sólo pasan, sin razón o motivo, pasan porque es momento de que lleguen, y hay que afrontarlas.
No más paredes, no más mentiras, quiero ser feliz con esta nueva persona, porque el me hace sentir bien. A riesgo de sonar melosa o usar frases armadas: me gusta como soy cuando estoy con él, y eso es lo más importante que puede pasarnos con alguien. No sirve de nada estar con alguien que te haga sentir que no vales, que no sos suficiente, ese tipo de relaciones son las que no llevan a ninguna parte. Pero cuando encontras a esa persona que te hace sentir viva, en un sentido totalmente nueva, te tenes que aferrar a el/ella porque como dicen las abuelas ''ese es el bueno''.


MAKTUB

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