viernes

31/10/14: Giulia... Recorte de algún capítulo perdido...

La conocí un verano, mientras caminaba por la playa envuelta en mis pensamientos más oscuros, no sé si fue el contacto del agua helada del mar o el hedor que desprendía su presencia lo que me hizo levantar la vista del suelo. Lo cierto es que nada en toda mi vida me había preparado para aquella visión, ella era increíblemente perfecta, pero también cada célula de mi cuerpo sabía que era letal. Algo me decía que si quería correr ese era el momento, de hecho una voz en mi cabeza gritaba con desesperación que eso era lo que tenía que hacer, pero como soy estúpida y curiosa en iguales medidas me quedé ahí, clavada en el suelo, mirándola casi embobada.
Ella embozo una sonrisa en su pálido rostro, y en ese preciso instante me pareció la mujer más enigmática del universo. Nuestras miradas se cruzaron y sus ojos vacíos, carentes de vida se hundieron en mi alma.Ninguna de las dos dijo nada, no eran necesarias las palabras, desde el momento en que nos miramos estuvimos conectadas, todos sus recuerdos golpearon mi mente al mismo tiempo que su mano se hundía en mi cabello. Todo su dolor, su tristeza paso a formar parte de mi, y por un momento creí que estaba muriendo. Sospechó que esa tarde algo en mi murió, y fue reemplazado por una parte de ella, parte que me entregó cuando nuestros labios se fundieron en una extraña y oscura danza.
Nunca había besado a una mujer, esa fue la primera vez. Aún no logró descifrar que significo ese instante en mi vida, pero sé que me impactó de una forma brutal. Aquella dama de ojos muertos y piel helada se volvió una obsesión para mi, quería ser como ella, vivir de ella, fundirme en ella. Todos mis pensamientos más oscuros y pecaminosos se tiñeron de verdades, y de más esta decir que todos ellos comenzaron a llevar su cara.
Cuando logré abrir los ojos ella ya no estaba allí. La busque por todos lados, pero no había rastros de que hubiera estado acompañada por alguien en aquel lugar. Mire con pesar al horizonte, maldije mi suerte: la primera persona que me hacía sentir algo real desde que el se había ido y se me escapaba de las manos sin siquiera poder conocer su nombre. Poco a poco, casi como si no fuera yo quien lo hacía me adentré en el gélido océano. Deje que mis pensamientos fluyeran, al igual que lo hacía el agua a mi alrededor.
El ardor causado por aquel liquido al filtrarse en mis pulmones me causo cierto placer macabro. Sentir mi cuerpo morir lentamente me llevo a un extasy indescriptible. Me deje ir, porque en mi mente solo podía verla a ella... A la extraña congelada en el tiempo.

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