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13/02/15: La gente que se quiere...

''La gente que se quiere tiene que estar junta'' - fue mi frase predilecta por mucho tiempo, la adopté casi como un mantra, y la defendí con uñas y dientes, hasta el día de hoy, que por diversos motivos me di cuenta que no es tan así. La gente que se quiere no tiene que estar junta, no es una obligación, no es un deber, no es una tarea. Podemos querer a alguien y no estar con esa persona, ya sea porque no es el momento, porque tenemos que madurar, o porque no estamos listos aún. Y por otro lado, podemos no querer a alguien y estar con esa persona, quizá porque nos da miedo estar solos, o porque creemos que nadie más nos va a mirar.
La gente que se quiere, en algún momento de su vida, va a elegir estar junta. A lo mejor les lleve años darse cuenta que la vida es mejor cuando están unidos, a lo mejor deban esperar el momento perfecto en el que ambos estén listos para dar lo mejor de sí. Estar con alguien es una elección, no un deber. Nadie puede obligarte a quererlo, porque el amor se construye, y si no tenes ganas de hacerlo, simplemente no va a pasar, ni hoy, ni mañana, ni en veinte años.
Un amigo me habló del amor, de una forma en que nadie jamás lo había hecho. Me hizo ver que el amor no es perfecto, que esta lleno de baches, y que está en la pareja superarlos o no. Me mostró que el amor no es algo que llega ''porque si'' y que dura, ''lo que tenga que durar''. El amor se construye entre dos. Si bien no podemos elegir por quien nos sentimos atraídos, sí podemos elegir a quien amar, por quien jugarnos y por quien dar todo de nosotros mismos.
Hace algunos meses les hablé de alguien especial, les conté como esa persona activó cambios en mi que nadie más había podido activar. Les expliqué que mis errores le hicieron mal, y que lo alejaron. Ustedes fueron testigos de cada instancia de esa relación, de cada pequeño paso, de cada suceso. Y quiero que sean testigos también de esto: del momento en el que decido que quiero trabajar en mi relación con esa persona, por más que sea arduo y vaya a costarme, por más que una ínfima parte de mi quiera convencerse de que esta terminado.
Si elijo esto no es porque sea una masoquista emocional y me gusta sufrir por amor, sino porque con esa persona viví cosas que jamás, y sí, les repito, JAMÁS, viví con nadie más. Una persona a la que queres en tu vida de cualquier forma, una persona que hace que todo sea mejor, incluso cuando nada es bueno, una persona que te entiende de formas extrañas y te ayuda a enfrentarte a tus demonios, es un diamante. Sería una masoquista emocional si lo dejo ir sin intentarlo lo suficiente, porque pasaría el resto de mi vida arrepentida, y ahora mismo, no puedo lidiar con eso.
En definitiva, si encontraron a ''esa'' persona, no la dejen de ir, no sean orgullosos y crean que nadie vale la pena, porque siempre hay alguien que vale la pena.


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