martes

24/03/15: Hoy, soy yo.

La lluvia cae sobre mi una vez más, siento como cada una de sus pequeñas gotas se funden sobre mi marfilea piel. La siento entrar en mi cuerpo, y llevarse todo lo malo. Cierro mis ojos, y por un segundo, siento que puedo ser una con el alma del mundo. Por unos instantes siento que todo va a encontrar su lugar tarde o temprano, y todas aquellas cosas que ayer me dolían, hoy se convierten en otro recuerdo, en otra historia que merece ser contada.
Miro mi cara reflejarse en los charcos de agua, y la imagen es una mezcla de todo aquello que fui, y todo eso que aún no soy, pero que pronto seré. Mi cara nunca se vio tan bella, o llena de paz. Es que finalmente puede reflejar todo eso que llevo escondido dentro de mi alma, y que espera poder salir, cuando sea el momento adecuado.
Continuo mi caminata, el agua sigue cayendo sobre mi, y lava todos mis pecados. Me hace olvidar de mi vida pasada, de cada ínfimo detalle que no pertenezca al presente, de alguna forma, cada vez que llueve, puedo encontrar paz, porque sé que el agua siempre trae consigo cosas buenas, y a su vez se lleva todas esas pequeñas cosas que me pueden molestar.
Extiendo mis manos con las palmas mirando al cielo, quiero llenarlas de agua, quiero llenarlas de vida, quiero tantas cosas, que me doy cuenta que, del mismo modo en que al agua desborda de mis palmas, el desear tanto acabará desbordando mi vida. Entonces lanzó una sonrisa al viento, ¡qué tonta fui! Intentando abarcar todo, cuando sólo puedo llevar conmigo lo indispensable para vivir el momento, ni más, ni menos, lo justo.
Entonces miro al cielo, y en este preciso momento, entiendo que soy feliz. Que la felicidad sólo llega cuando logramos hacer la paz con nosotros mismos, y cuando dejamos que nuestros fantasmas formen parte de  nuestra vida, en lugar de esconderlos debajo de la alfombra.
Hoy, sé que no soy la mejor persona del planeta, y sé que me queda mucho por aprender. Pero también estoy segura que finalmente estoy en el camino correcto, viviendo la vida que siempre quise para mi, siendo la persona que merezco ser, pero sobre todo, cargada de un amor sano, libre y capaz de compartirse con todas aquellas personas que quieran compartirlo.
Hoy, soy yo. Sin tabúes, sin secretos, sin mascaras, sin mentiras. Y por eso, soy feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario