lunes

01/06/15: Salvar una vida...

La mañana comenzó con un frío bastante particular, del tipo que se siente hasta en los huesos. Se levantó apurada, como siempre, dado que tendía a prolongar en demasía el tiempo que pasaba en la cama. En cuanto sus pies hicieron contacto con el suelo sintió una vez más aquel peculiar ardor en el pecho, ese que le indicaba que seguía viva, y que otro horrible día acababa de iniciar.
Pesarosa se vistió con lo primero que encontró en el suelo, hacía tiempo que ya no le importaba como se veía, o lo que los demás pensaran de ella, cada día era igual al anterior, y sólo se limitaba a sobrevivir. Se hecho una rápida mirada al espejo, sus ojos le devolvieron el vació y la gelides que últimamente habitaban en ella. Respiro profundamente, llenando sus pulmones del tan vital oxigeno.
Tomo una botella de agua del refrigerador y emprendió el tan conocido camino rumbo a terapia. Si bien sabía que eso no la ayudaba en nada, continuaba haciéndolo para que su familia no se preocupara. Llego al consultorio unos minutos antes de que iniciara su sesión, así que se sentó en una de las sillas de la sala de espera, apoyo su cabeza contra la descascarada pared y dejo que el tiempo transcurriera, no había pensamientos en su mente, estaba completamente en blanco, despojada de todo ápice de vida.
La voz de su terapeuta le indico el inicio de otra absurda sesión donde buscarían solucionar todos los problemas que le habían quitado las ganas de vivir.
:-¿Cómo estuviste esta semana? - la increpo el hombre al otro lado de la sala.
:-Bien...
:-No te creo. Siempre das la misma respuesta, es casi automático, pero ambos sabemos que no estas bien. Si de verdad te interesa curarte, deberías comenzar a abrirte un poco, contarme que te pasa, ser honesta, decirme como te sentís en verdad.
:-No tengo nada que decir, estoy bien.
:-De acuerdo, supongamos que te creo. ¿Qué hiciste esta semana?
:-Nada, lo habitual, fui a clase, estuve con mis amigos, volví a casa, y dormí.
:-¿Soñaste?
:-No, hace tiempo que no sueño - ella sabía que era mentira, claro que soñaba. De hecho, era lo único que la mantenía viva, en sus sueños era feliz, en sus sueños alguien la quería de verdad, y nada le dolía o la hacía infeliz, pero se limitó a quedarse callada, esperando que su psicólogo dijera algo.
:-Todos soñamos, es un proceso biológico. Quizás no recuerdes tus sueños, o lo hagas y no quieras compartirlos conmigo.
:-Yo no, no sueño.
:-Esta bien - el hombre hizo una breve pausa, siempre que trataba a esa chica se frustraba, era tan difícil llegar a ella, como si hubiera una pared impenetrable entre ella y la vida que la rodeaba - Te noto algo triste hoy.
:-Siempre estoy triste...
:-¿Por qué?
:-Porque no tengo razones para ser feliz, porque este mundo es horrible, usted es horrible, yo soy horrible. Mi vida es una seguidilla de sucesos nefastos y malas experiencias. ¿Cómo espera que sea feliz? La felicidad no existe, no sé porque intenta hacerme creer que puedo ser feliz. Esta vida es una porquería - dijo con ira y amargura, era la primera vez que era honesta frente a aquel hombre.
:-La felicidad existe, todos tenemos derecho a ser felices, sólo debemos proponernos a nosotros mismos serlo. Me gustaría que cierres los ojos e intentes recordar la última vez que fuiste feliz, pero realmente feliz, no superfluamente.
La chica cerró los ojos e indago en su mente durante algunos segundos. Enseguida pudo recordar con lujo de detalles la última vez que había sido feliz, en realidad, ese recuerdo la golpeaba cada día, era la piedra que la mantenía hundida. Esa felicidad se veía efímera ahora, como si hubiera formado parte de la vida de otra persona.
:-Estoy caminando por la playa, estoy sola. Siento como el sol quema mi piel, y como las olas del mar rompen en la costa, mojando mis pies en cada oleada. Son las primeras vacaciones de verano que tenemos después de que mi papá se fue. Me hace feliz sentir el sonido del agua, sentir el olor a la sal del océano. De alguna forma, en ese lugar me siento en paz...
:-¿Cuánto hace que no sentís esa paz?
:-Mucho tiempo... - la joven se queda en silencio, siente como las lágrimas le queman los ojos, buscando salir, intenta contenerlas, pero no puede, ellas encuentran su rumbo hacía la libertad. El hombre se sorprende, es la primera vez que ella demuestra alguna emoción.
:-¿Por qué no estas en paz ahora mismo?
:-Porque siento que todo esta mal. No sé porque, simplemente es una sensación que llega a mi todos los días, como si no fuera posible para mi ser feliz.
:-Pero sabes que mereces serlo, después de todo lo que pasó, tenes derecho a estar en paz y ser feliz.
:-No, no merezco ser feliz. De hecho, tampoco merezco estar viva, pero por algún motivo acá estoy, respirando, viviendo sin realmente vivir. No soy feliz, me limito a sonreír cuando la situación lo requiere, pero la verdad es, que por dentro estoy muerta. ¿Sabe qué es lo peor de todo esto? Que no sé como arreglarme, lo intento, cada día me propongo buscarle un sentido a mi vida, pero es como si ya no fuera capaz de poder verlo.
:-No queres verlo, lo cual es diferente. Mientras continúes con vida, va a existir un motivo para vos en este mundo, el problema es que te negas a ver más allá de tu dolor. Te pusiste a vos misma en esta patética posición donde crees que mereces ser infeliz - el hombre sabía que estaba rompiendo la principal regla de su profesión, pero no podía evitarlo, era la primera vez que esa mujer demostraba frente a él algo real, y no quería arriesgarse a perderla de nuevo, necesitaba salvarla - ¿no te miraste al espejo? Sos joven, estas sana, tenes una familia que se preocupa por vos. Y sin embargo continuas diciendo que nadie te quiere. Mierda, ¿cómo esperas que alguien te quiera si no sos capaz de quererte vos?.
:-Yo... yo no sé que decirle.
:-Lógicamente, porque sabes que tengo razón. Estas peleando contra un monstruo ficticio. Porque el demonio que buscas afuera y al cual culpas, en realidad, vive adentro tuyo. ¡Vos sos tu peor enemiga!
:-No es verdad, no es cierto - la chica estaba a punto de tener una crisis de nervios, pero al hombre no le importaba, finalmente estaba obteniendo una reacción real de ella, y pretendía llevarla hasta el limite, necesitaba que ella sintiera algo, cualquier cosa.
:-Adoptaste este rol triste y depresivo, donde odias cada ínfima parte de tu existencia, solamente porque no sos capaz de enfrentar la verdad. ¿Queres saber la verdad? No, sos muy patética para poder hacerle frente a la verdad, no mereces saber la verdad, no mereces que nadie te diga la verdad.
:-Por favor, basta... - rogó la chica entre sollozos.
:-No voy a parar, no ahora, es hora de que alguien te de la dosis de realidad que necesitas. Sos una pobre estúpida a la cual todo el mundo conciente porque tienen miedo de que se quite la vida. ¿Queres matarte? Ahí tenes la ventana abierta, estamos en un décimo piso. Te invito a que saltes de cabeza y le pongas fin a todo este show sin sentido.
En ese punto la chica estaba experimentando algo que hacía tiempo que no sentía: ganas de defenderse. Se puso de pie y camino hacía donde estaba aquel hombre que no dejaba de herirla, acto seguido lo golpeo en la cara con toda su fuerza. El hombre cayó de la silla e instantáneamente su nariz comenzó a sangrar.
La joven se sentía libre, llena de vida. El psicólogo la miro a los ojos desde el suelo y una sonrisa se esbozo en su cara.
:-¿Ves? No te queres morir. No queres nada de esto que tenes ahora, y estas dispuesta a defenderte y luchar por vos misma. ¿Te gusta como te sentís ahora?. Apuesto a que te sentís emocionada, llena de fuerza y vida, ¿verdad?.
:-Sí.
:-Bueno, no te olvides de como te acabas de sentir, porque esta sos la verdadera vos. Esta chica de carácter volátil que no tiene miedo de romper un par de caras para defender lo que cree. No sé que te llevo a estar sumida en tal grado de auto-compasión, pero te acabas de demostrar a vos misma que mereces más, mucho más. Mereces el mundo, y ahora, finalmente después de todos estos años, te despertaste. Necesito que tomes esas ansías de vivir y las emplees para recuperar tu vida. ¿Un idiota te rompió el corazón? Demostrate a vos misma que te hizo un favor, el no te merece. ¿No te fue bien en un examen? Demostrate que podes hacerlo mejor la próxima vez. La vida es esto, es pelear aunque sientas que no podes hacerlo. Si esperas que alguien te haga feliz por el simple hecho de ser vos, te aviso que no vas a ser feliz nunca, jamás, porque en este mundo nadie te regala nada. Vos sos la arquitecta, dueña y señora de tu destino, ser feliz depende íntegramente de vos, de nadie más.
El hombre se puso en pie y abrazó a aquella frágil chica que acababa de volverse mujer. Sabía que no iba a volverla a ver, pero también sabía que ese día, le había salvado la vida a alguien, aunque fuera tarde para salvar la suya.



Sí, mi psicólogo se quito la vida, pero ese día, salvó la mía.


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