martes

14/07/15: Divagación V.

A veces me encuentro a mi misma sentada en el suelo, mirando al techo, o directamente al cielo,
reflexionando sobre algunos detalles de la vida que aún no logró descifrar, me suele pasar, que de vez en cuando me siento algo perdida, como si no tuviera idea de que hacer con mi existencia. Y también me aflora una sensación bastante peculiar desde el centro del pecho, la sensación de no saber si todo lo que estoy haciendo, que considero importante, va a servir para algo.
¿Cuál es el objetivo de vivir? ¿Cuál es la meta, si al final todos vamos a terminar igual? Y aunque la mayoría de la gente que conozco, responda a esas preguntas con frases bastante negativas, o simplemente me tachen de loca, me gusta escuchar lo que dicen. Siento cierta obsesión por saber que cree la gente, que opinan sobre este mundo lleno de secretos en el cual vivimos, y en parte, eso me ocurre porque cada vez que obtengo respuestas de alguien, reafirmo más todas mis certezas.
No creo que la vida se trate de llegar a algún lado, de hecho, ni siquiera estoy segura de si vayamos a llegar a algún lugar en especifico. No creo en la vida después de la muerte, pero tampoco creo que no haya nada, simplemente ese asunto aún no lo definí en mi cabeza, y posiblemente, nunca lo pueda hacer. Lo que si creo firmemente, y con todas mis fuerzas, es que lo importante es el camino que recorremos, la gente a la que amamos, las veces que nos rompen el corazón, los momentos en los cuales lloramos de felicidad, todas esa pequeñas perlitas que adornan nuestro camino, mientras nosotros, como buenos idiotas, mantenemos la vista fija en el premio.
Es triste, en la tv, los libros, los diarios y básicamente en todos lados a donde miramos, nos muestran que lo importante es dejar huella en el mundo, que todos sepan quienes somos, tener una vida de fama y fortuna. ¿De qué nos sirve todo eso? ¿Acaso la fama o la fortuna van a evitar que los gusanos te coman? Claramente no. La mayoría de nosotros pasamos sin pena ni gloria por este planeta, morimos y nos lloran un manojo de personas, y por eso mismo nos consideramos ''fracasados''.
Creo que es necesario abrir los ojos, y darnos cuenta que ese manojo de personas, nos amaron de verdad, y que ellos son la huella que dejamos en el mundo, las impresiones que les causamos, las enseñanzas que les pudimos haber dado, los recuerdos que creamos junto a ellos. Esos son los indicios de una vida exitosa. Lo demás, todo eso que nos venden como ideal, es una farsa, una artimaña para que seamos tan miserables como aquellos que nos lo venden. ¿Quieren saber por qué? Porque ellos se dieron cuenta demasiado tarde sobre cual era el objetivo de vivir, y como ya no se creen capaces de revertir la situación, quieren hacernos creer que ellos son realmente felices, cuando atrás de la puerta, lloran y se hacen pis encima como chicos.
Esta no es una crítica social, no pretendo cambiar el mundo con mis palabras, de hecho, no sé que pretendo cuando escribo, pero lo hago porque me hace sentir realizada como ser humano. Cuando escribo me tomo la libertad de despojarme de todos los tabúes, y todas las mentiras, en este preciso momento, mientras golpeo con furia las teclas, me estoy desnudando para ustedes, los estoy dejando entrar, les estoy mostrando detalles de mi alma que de otra forma, no soy capaz de mostrar. Y supongo, que si a alguien le sirve toda esta sarta de pavadas que a veces rondan por mi cabeza, obtengo cierto placer adicional, totalmente inesperado.
Así que, no mantengan la vista fija en el premio, disfruten cada instante del camino. Sean ustedes mismos, aunque los tachen de locos, y recuerden que esta bien no tener todas las respuestas, porque eso es lo que le añade diversión a vivir.


Como plus, para cerrar con esta divagación, les anexo una canción que para mi, tiene mucho poder. (Además me fascina porque el vídeo musical esta filmado en mi ciudad natal, la cual amo).



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