domingo

Divagación VI

Ella tenía una cabeza soñadora, una sonrisa cautivadora y un corazón roto, encontró a alguien que amaba cada ínfimo detalle de su alma, incluso esas espinas que le desgarraban el corazón.
El la había convertido en el motivo de su vida, en su religión, en su todo. Y ella tácitamente había aceptado todo lo que el le daba, con la utópica esperanza de algún día poder sentir lo mismo que el sentía por ella.
Pero eso no iba a pasar, porque hacía tiempo esa joven de sonrisas falsas, le había entregado su vida a un demonio, y por más que corriera, o por muy lejos que se fuera, algo siempre la regresaba a él, una inexplicable fuerza de gravedad la llevaba una y otra vez hasta aquel hombre.
Sólo fue suya una vez, pero esa vez fue para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario